Relacionarse con las redes sociales

El contacto que los adolescentes tienen con las tecnologías de comunicación y con las redes sociales es continuo y muy intenso. Configuran un espacio importante de relación con los otros y de conformación de sus identidades. El uso de estos recursos tiene ventajas y riesgos que hay que conocer y los jóvenes son el modelo que los adolescentes siguen a la hora de aprender las formas de relacionarse.

Conocer las redes y sus límites

  • Ninguna generación ha sido expuesta de forma tan evidente a las redes sociales como los adolescentes de la actualidad. Por lo tanto, los adultos que acompañan estos chicos y chicas no han podido vivir en primera persona lo que ellos/se están pasando. Las redes están muy presentes en su día a día y les sirven como espacio de presentación a la sociedad y de pertenencia a la comunidad
  • Muchas de las cosas que los adolescentes hacen para probar los límites de las normas de la sociedad adulta ahora quedan grabadas y son difundidas más allá de su espacio inmediato. Ahora cualquiera puede recibir en su móvil una imagen de lo que tú hiciste un día que prefieres olvidar. Todos hemos hecho el “burro” como adolescentes, pero de esto ahora queda un registro
  • También, lo que ven en las redes (Instagram, Youtube) les sirve como modelo de vida y de relación (qué es hacerse grande en un mundo tan complejo como el actual?). Hay que entender la diferencia entre la realidad y la ficción y ver qué hay detrás de los mensajes audiovisuales
  • Según un estudio de la universidad de Cambridge, Instagram es la peor aplicación para la salud mental, sobretodo de las adolescentes porque las empuja a modificar su propia imagen para poder encajar
  • Aun así, las redes tienen aspectos positivos y no se pueden rechazar: nos sirven para relacionarnos de forma intensa con personas con quienes quizás no nos vemos a menudo, o permiten que intercambiamos información de forma muy rápida y eficaz. Además: los adolescentes leen y escriben más que nunca!!!
  • Los riesgos más evidentes de la exposición a las redes son el contacto con personas más grandes no deseadas, el contacto con contenidos no apropiados para menores de edad, la pérdida de competencias de socialización no digitales (hablar por teléfono, expresar las emociones con palabras y no con emoticonos, enfrentar un conflicto o una situación difícil frente a frente, pedir una dirección…) y la carencia de horas de sueño (muy obvia cuando el teléfono, la mesita o el portátil son utilizados en el espacio de dormir). Además la socialización digital nos puede hacer perder oportunidades de socialización “analógica” (estar charlando con los amigos o la familia, practicar un deporte o hacer un voluntariado en alguna parte para simplemente “distraerse” de forma pasiva)

Y, tenéis buenas noticias?

Sí, los adolescentes se sienten fascinados por las pantallas, y esto es normal. Es en la casa y en la escuela donde hace falta que tengan claras normas y límites sobre el uso de estas para prevenir los riesgos de los que hablábamos arriba. En cambio, los mentores y mentoras jóvenes pueden ser fuentes de buen ejemplo de uso de las tecnologías. Por ejemplo, si vamos andando por la calle y charlando, o estamos sentados tomando algo, no estamos pendientes del móvil. Miramos de promover el uso otros recursos (mirar un mapa, preguntar a un vecino) en vez de las redes sociales o simplemente Internet. Los menores se reflejaran en vosotros al ver que se pueden hacer las cosas de otro modo y esto no quiere decir excluir las redes sociales de sus vidas. Por ejemplo: si os escriben un whatsapp, no hace falta que los respondáis en el momento. Pueden ver que sois usuarios avanzados de los servicios de mensajería pero, por ejemplo, que no estáis pendientes por las noches o durante el fin de semana. También, si ya tienen acceso en las redes sociales con un perfil propio, pueden ver como hacéis uso vosotros (qué tipo de mensajes e imágenes compartís y qué preserváis para vuestra privacidad).

Cómo

  • Si nunca sacáis este tema, ayudadlos a descubrir aplicaciones por el móvil que no sean sólo de distracción: juegos matemáticos, aprendizaje de idiomas, traductores…
  • Si os ponéis a estudiar ante el ordenador, enseñadles a cómo buscar información de calidad para sus trabajos del instituto. Les podéis abrir una ventana al uso de la información de forma razonable, a ser críticos con lo que encuentran y saber distinguir qué es información verídica de que no lo es (tenéis recursos más abajo). No asumimos que porque hayan nacido en la era digital tienen suficiente alfabetización digital
  • Hablad del ciberacoso con ellos y ellas: qué es y cómo se puede evitar y resolver (no os perdéis el recurso “Cibermentores” y todo el que hay en “Pantallas amigas”!)
  • Mirad un documental juntos sobre el tema y discutid. Podéis hacerlo solos o con grupo. Hay documentales muy interesantes sobre la adicción a los móviles, sobre la fama a Youtube… Si tenéis acceso a la serie “Black Mirror” hay episodios muy interesantes sobre dónde nos puede llevar el acceso en las tecnologías de la información y la comunicación (es ciencia ficción, pero no imposible)
  • Enseñadles utilidades del móvil para hacer aplicaciones cotidianas que permitan organizarse mejor: agendas, alarmas, notas… El teléfono y las RRSS no tienen que ser fuente únicamente de distracción. Enseñadles cómo funciona, por ejemplo, Linkedin (sobre todo a los adolescentes más grandes que ya se plantean la entrada al mundo laboral)
  • Apelad su sentido crítico (tan importante en crecimiento como durante la adolescencia) para que entiendan que ni las redes ni internet son tan “democráticas” y “populares” como nos gustaría creer. Detrás, hay intereses comerciales y grandes empresas que se benefician de las “Big Data” que generamos los usuarios involuntariamente

Aspectos a tener en cuenta

  • No conseguiremos un cambio de actitud hacia las nuevas tecnologías y las redes sociales con lecciones morales y con prohibiciones, sino predicando con el ejemplo
  • Negociad y estableced unas normas de funcionamiento durante el acompañamiento, aunque éstas sean diferentes que las que tienen en su casa. Por ejemplo, durante las dos horas que estamos juntos no miramos el móvil, incluso podemos decidir silenciarlo
  • Si nos sentamos ante un ordenador a mirar Internet o jugar que sea con un objetivo concreto: buscar información, entender cómo funciona un juego educativo o un recurso para la propia organización. Que la tecnología “en sí” no sea el pretexto
  • Aprovechad para hacer una auto-reflexión sobre los propios hábitos de uso de las TIC y las redes sociales. Muchos adultos también nos estamos educando en su uso y si nosotros mismos no somos un buen ejemplo no podemos ser un referente para nadie. Podéis compartir con vuestro tándem vuestras propias inquietudes o anécdotas que conozcáis personalmente sobre mal uso o éxito en la apropiación positiva de estas tecnologías.

Y también:

  • Aprender a hacer cosas “analógicamente” en alguna parte de por medio de las redes sociales: hacer una llamada para quedar en un lugar diferente de donde habíamos previsto, en vez de un whatsapp. Llamar a un museo para pedir información sobre los horarios, en vez de mirar su web. Mirar la hora en un reloj de agujas. Planificar un recorrido sin una app, crear un mapa con un itinerario
  • Crear “con las propias manos” un mural de presentación para algo que estemos trabajando, y no necesariamente con un software de presentaciones. Ensayar explicarlo en voz alta y no basarse únicamente en el audiovisual
  • Hablar de las propias emociones poniéndoles un nombre concreto. Si queréis con el pretexto de los emoticonos. Vemos que las emociones tienen mucho matices y que la interpretación de las imágenes también. Las imágenes como medio de comunicar emociones pueden conducir a malentendidos
  • Aprender a buscar en youtube tutoriales de cosas interesantes que queramos aprender (tocar la guitarra, hacer papiroflèxia), para entender que youtube es algo más que simplemente distracción pasiva
  • Promover actividades físicas y al aire libre. Esta generación tiene cada vez más un ocio pasivo y en el interior, y esto deriva a unos problemas de salud importantes. Aunque no haga sol, aprovechar las dos horas para al menos dar una vuelta por el barrio (si además jugáis a algún juego activo: baloncesto, ping-pong, patinar, bailar…) ya es fantástico. Descubrid con vuestro tándem espacios interesantes y gratuitos donde hacer actividad física en el barrio o en la ciudad: la playa, en los parques, en los skate parks… Aprovecharos de las apps que contabilizan la actividad física (número de pasos o de kilómetros que andamos cada día) y miradlo cada semana con vuestro tándem cada semana cuando os encontréis, analizando cómo y por qué algunos días nos movemos más que otros.

Recursos

Otros recursos

Fichas para organizar diferentes actividades o con ideas para realizar tu acompañamiento: visita la acompañateca.

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